El alquiler de una nave o un local para actividad económica es un arrendamiento para uso distinto de vivienda. La ley da mucha libertad a las partes, así que lo que no negocies, lo pierdes.
Duración y salida
- Plazo inicial y prórrogas. Un plazo largo da estabilidad, pero te ata.
- Preaviso para no renovar, por ambas partes.
- Desistimiento anticipado: si puedes irte antes y con qué indemnización. Es de las cláusulas más importantes y casi nunca viene de serie.
Renta y garantías
- Carencia por obras: meses sin pagar mientras acondicionas. Suele concederse si el plazo es largo.
- Actualización: con qué índice y con qué límite.
- Fianza legal y garantías adicionales: aval bancario o meses por adelantado. Negocia que el aval se reduzca con los años.
Obras e instalaciones
- Qué obras puedes hacer sin pedir permiso y cuáles necesitan autorización.
- Qué pasa al final: si las instalaciones quedan para el propietario o debes retirarlas y reponer el estado original. Esto puede costar mucho dinero al salir.
Reparaciones y gastos
- Quién asume estructura y cubierta, que suele ser el propietario.
- Quién asume mantenimiento y pequeñas reparaciones.
- IBI, comunidad, entidad de conservación y seguros: es habitual repercutirlos al arrendatario, pero debe pactarse.
Licencia y actividad
Incluye que el contrato quede sin efecto si no se obtiene la licencia de actividad. Ver licencia de actividad.
Cesión, subarriendo y venta
- Si puedes ceder el contrato o subarrendar, clave si algún día vendes la empresa.
- Qué ocurre si el propietario vende la nave durante el contrato.
Antes de firmar
Pide nota simple para comprobar titularidad y cargas, y que el contrato lo revise un abogado. Lo que cuesta una revisión es una fracción de lo que cuesta una cláusula mal cerrada en un contrato de años.
En los encargos negociamos estas condiciones a tu favor, porque trabajamos para quien alquila, no para el propietario. Ver cómo trabajamos.